Día 15 :: me pagan por escribir post guarros

Acabo de descubrir un nuevo nicho laboral: escribir post para blogs de empresas o proyectos oficiales a cambio de dinero.

Si eso ya es en cierta manera prostituirse, no sé qué pensar de una oferta en la que buscan “chicas atrevidas y viciosillas (en el buen sentido)” para escribir en un blog de temática erótica. Especifican que no necesariamente tienen que contar sus experiencias reales sino que pueden crearse una identidad ficticia desde la que expresar sus deseos y compartir consejos.
Además de escribir 3 ó 4 post a la semana, buscan que las personas elegidas (perdón, las chicas viciosas pero sanas) graben con su voz un relato erótico semanal y especifican que no se exigirá que giman ni hagan sonidos raros pero se valorará una actitud sensual y provocativa.
Remuneración:
* Artículo de 500 palabras: 2´50 €
* Audio de 2-3 minutos: 3´50 €

Día 13 :: vuelvo a colarme en el metro

Hace tiempo, cuando estaba en el instituto -e incluso algunas temporadas de la universidad-, solía colarme en el metro. Sí, prefería gastarme el dinero en tabaco o en comprar otro litro, pero había también una cuestión de actitud: “Mira, mundo, qué rebelde soy y qué poco me importan vuestras normas.”

Cuando empecé a trabajar y a tener una rutina fija en los trayectos, de lunes a viernes, decidí comprarme el abono, en parte porque me podía permitir ese gasto mensual, en parte porque los nervios y el mal rato que pasaba ya no me compensaban ese ahorro.

Este mes he vuelto a colarme, aunque lo paso fatal y, como ya no tengo la agilidad de hace 10 años, tengo que recurrir a otros trucos.

Día 6 :: me pagan por probar pizzas

Como no me cogieron para el de las hamburguesas, me he inscrito a otro estudio de mercado, esta vez sobre pizzas.

Pagan 80 € en efectivo a cambio de que:

a) Rellenes un cuestionario en tu casa describiendo cómo te gustan las pizzas, cuándo te apetece más pedir una, qué ingredientes le pondrías, qué masa acompaña mejor a cada sabor… Tiempo aproximado: 1 hora y media.

b) Vayas a una oficina a hablar con otras personas igual de necesitadas que tú voluntarias sobre pizzas. Además, advierten que buscan personas curiosas, molonas, trendies, que se atrevan a probar cosas nuevas, porque nos van a dar a probar pizzas experimentales. Tiempo: 3 horas.

Así que por 5 horas de mi tiempo, incluidos desplazamientos, me van a dar 80 € libres de impuestos. Y ese día me ahorro la comida.

Día 5 :: Voy a una reunión para hacer de cobaya

He visto en la cuenta de twitter de la unidad de ensayos clínicos del Hospital de la Princesa que se abre un nuevo periodo de reclutamiento, así que llamo por teléfono y me inscribo en la reunión informativa de ese mismo día para hacer de cobaya.

Una pequeña sala organizada como un aula en la planta 9ª de un hospital cualquiera. Una chica joven con bata de médico y un chico joven sin bata nos hacen pasar al grupo de unas 10 personas, también jóvenes, que esperamos fuera. Hay a quien saludan con confianza: “Oye, ¿pero ya ha pasado un mes y medio desde el último que hiciste?”

Reparten una hoja para que consientas en que almacenen tus datos, una hoja para introducirlos y un pequeño taco de folios escritos por las dos caras en las que explican con todo detalle en qué consiste mi participación como voluntaria en este ensayo clínico, detallando las cuestiones técnicas, los posibles efectos adversos y un largo etcétera.

Pero vamos a lo que nos importa:

Compensación económica

Se ha estimado una compensación económica para cada participante debida a las molestias causadas por su intervención voluntaria (…). Se realizará un pago de 1.020,00 € al finalizar la última exploración física (como habitualmente se aplica una retención del 2%, la cantidad neta a recibir será de 999,60 €). En caso de completar el estudio, usted recibirá la parte proporcional según los procedimientos realizados. Igualmente, se efectuará una reducción del 25% del dinero a percibir en el caso de que se demuestre que usted no ha cumplido con alguno de los requisitos del estudio, por ejemplo, fumar, beber alcohol, consumir drogas de abuso.

La participación implica estar ingresada durante 24 horas cuatro lunes seguidos y los martes, miércoles y jueves siguientes al ingreso, ir a primera hora a que te saquen sangre. En total, te extraen unos 320 ml de sangre, menos que la que se obtiene en una donación voluntaria (y solidaria, porque por sólo la sangre no te pagan).

Además de no ser fumadora ni pasarse habitualmente con las “drogas recreativas”, durante las 48 horas previas a cada ingreso no se puede tomar alcohol, bebidas estimulantes (café, chocolate, cocacola…) ni zumo de pomelo. Las mujeres se comprometen a no quedarse embarazadas durante el periodo que dure el ensayo. “Y los chicos, a no dejar embarazada a ninguna participante en el ensayo” -añade con sorna el chaval joven sin bata de médico.

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He mirado a hurtadillas a mi alrededor mientras rellenaba en la hoja de datos personales la casilla “Ocupación: parada”. Todo el mundo ha puesto “estudiante”.

Día 4 :: estudio de mercado sobre hamburguesas

Me apunto para participar como voluntaria (remunerada) en un estudio de mercado sobre hamburguesas.

Odio MacDonals y BurgerKing desde siempre y, en total, no he ido más de 10 veces en toda mi vida. Me apetece probar alguno de esos nuevos negocios de hamburguesas de calidad, con una decoración muy cuidada y hasta opciones veganas pero el precio siempre me ha frenado.

Relleno la ficha del estudio:

  • Ocupación: parada.
  • Frecuencia de consumo de hamburguesas fuera de casa: 4-5 veces / mes.
  • Establecimientos preferidos: MacDonals, BurgerKing.

Día 1 :: presentación

Me llamo Laura García y soy la parada número 4.422.359 (cuatro millones cuatrocientos veintidós mil trescientos cincuenta y nueve).

La verdad es que no me llamo Laura García y, evidentemente, no sé qué número exacto de alta en las listas del Servicio Público de Empleo Estatal -SEPE-, más conocido (aún) como INEM, representa mi inscripción como demandante de empleo.

Pero Laura García es, según el INE, el nombre y apellido más común para una mujer nacida en la década de los 80 y residente en la provincia de Madrid, así que hay una cierta posibilidad de que la parada cuatro millones cuatrocientos veintidós mil trescientos cincuenta y nueve sea una Laura García cualquiera.