Día 13 :: vuelvo a colarme en el metro

Hace tiempo, cuando estaba en el instituto -e incluso algunas temporadas de la universidad-, solía colarme en el metro. Sí, prefería gastarme el dinero en tabaco o en comprar otro litro, pero había también una cuestión de actitud: “Mira, mundo, qué rebelde soy y qué poco me importan vuestras normas.”

Cuando empecé a trabajar y a tener una rutina fija en los trayectos, de lunes a viernes, decidí comprarme el abono, en parte porque me podía permitir ese gasto mensual, en parte porque los nervios y el mal rato que pasaba ya no me compensaban ese ahorro.

Este mes he vuelto a colarme, aunque lo paso fatal y, como ya no tengo la agilidad de hace 10 años, tengo que recurrir a otros trucos.